Todos los que crecimos en barrios, poblaciones, vecindarios o los patios y condominios de Latinoamérica,  sabemos que las paredes tienen ojos y oídos. ¿A quién no le pasó?  Creíamos estar solos con nuestros amigos, y siempre había alguien escuchando atento, o mirando nuestras travesuras para ir a contarle a nuestras abnegadas madres. Generalmente alguna señora mayor, sin demasiadas ocupaciones que estar atento a todo lo que pasara en la calle.

No sabemos si fue una especie de venganza frente a esas vecinas alcahuetas, chusmas o como le llamen en tu ciudad, pero las nuevas generaciones decidieron también que las paredes hablen, griten y canten.

Por eso además de ojos y oídos, tienen voz. Y hablan con colores. Del amor y la poesía. De los problemas de mundo y de nuestros problemas. De las cosas que queremos dejar como registro de nuestra historia. En Latinoamérica las paredes hablan, y aquí te mostramos algunas paredes, murales y lugares para recorrer una y otra vez, como museos a cielo abierto.

Esta es una primera entrega porque paredes hay muchas, y las cosas para decir aún más, así que pronto viene otra versión de Paredes que hablan. Así que para aprovechar el lanzamiento de la nueva colección, nos pusimos unas comodísimas Castro, ideales para salir a caminar con amigos y perderse por las calles de nuestras ciudades. Acá va un poco de lo que nos compartieron las paredes:

Chile:

 

Concepción mural estación ferroviaria.jpg

Perú: gracias a @calypsopsicodelia_ por los datos.

Colombia:

Bolivia:

Argentina:

Uruguay:

México: gracias a nuestro colaborador furioso en ese país: Patricio Benavidez.

Nosotros también quisimos hacer nuestra propia historia, así que hicimos nuestro mural en Domínica 157, Recoleta; gracias a la colaboración con Bufón, un gran artista del graffiti chileno. Mira el proceso acá: https://www.instagram.com/p/BvRlF-Pn07D/?igshid=kkagc0tft1gx

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Los que visitan Latinoamérica no
siempre nos entienden.

Dicen que no usamos la cabeza. Que pensamos con el corazón.

Que somos emocionales. Pura pasión.

Y tienen razón. Porque el corazón es el que nos mueve.

Basta caminar por nuestras ciudades. Callejear los suburbios, las favelas, las barriadas, y los cerros.
Los desiertos y las playas.Y sentir el ritmo de ese corazón que late en todas partes. Que late de todos los colores

Porque el corazón, es latino. Y late con furia.

Y lo usamos en la cocina, para servirlo con merkén, con ají, con rocoto o con lo que alcanzó que aunque es poco,
alcanza para todos.

Y lo llevamos a la garganta para gritar cada gol, cada tiro al arco, cada córner y cada penal. En un potrero o en los mejores estadios del mundo.
Porque la pasión viaja lejos cuando la guía la Furia.

Y creamos con el corazón. Y creamos con furia. Y pintamos  paredes, muros, y nuestras pieles y las montañas.
Y cambiamos el mundo con una idea.

Y el corazón latino escribe. Escribe discursos, y poemas e inventa historias. En un solo idioma que son veinte diferentes.
Porque así es la pasión. Inventora y poeta. Pero brutalmente honesta. E impredecible.

Y el corazón latino Baila. Baila como nadie. Porque es rumba, es merengue y es cumbia, cuarteto, son o bachata, y cueca y ranchera.
Y cada latido es ritmo, ritmo que late con furia, que baila con furia, que mueve con Furia.

Esta es la idea detrás de este blog. Hablar de las cosas únicas de Latinoamérica.
De su música, sus costumbres, los 15 idiomas diferentes y todas esas cosas que nos hacen sentir orgullo por este continente. ¿Y Por qué?

Porque con el mismo amor que sentimos por Latinoamérica, diseñamos nuestras zapatillas.
Para que los latinos las vistan con orgullo y salgan a caminar, a marchar, a bailar, a pintar, a crear y a conquistar el mundo.

Porque en Latinoamérica, #lafurianosmueve

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